Internet seguro en la infancia y la adolescencia: una responsabilidad compartida entre familia y escuela

El uso de internet y de las tecnologías digitales se ha integrado de manera profunda en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. En México, de acuerdo con la ENDUTIH (INEGI), más del 90 % de las personas entre 10 y 17 años utiliza internet, principalmente a través de teléfonos inteligentes, con un uso intensivo de redes sociales, mensajería instantánea y plataformas de video. Esta exposición temprana y sostenida plantea oportunidades educativas relevantes, pero también riesgos significativos para el desarrollo, la salud mental y la seguridad si no existe una adecuada educación en ciberseguridad.

Hablar de internet seguro no implica alarmismo ni prohibición, sino formación, acompañamiento y corresponsabilidad entre familias y escuelas.

1. Infancia, adolescencia y entorno digital: una etapa de alta vulnerabilidad

Desde el punto de vista del desarrollo, la infancia tardía y la adolescencia se caracterizan por una maduración incompleta de los sistemas de autorregulación, control de impulsos y evaluación de consecuencias. Los expertos en el área de la neuropsicología educativa coinciden en que esta condición aumenta la vulnerabilidad frente a entornos digitales diseñados para maximizar la atención, la gratificación inmediata y la exposición constante a estímulos.

En México, diversos estudios advierten que el acceso temprano a dispositivos móviles sin mediación adulta se asocia con mayor riesgo de uso problemático de internet, dificultades atencionales, alteraciones del sueño y mayor exposición a conductas de riesgo en línea. La alfabetización digital, por tanto, debe entenderse como una competencia para la vida, no solo como una habilidad técnica.

2. Principales riesgos digitales en niñas, niños y adolescentes

En estas última décadas se han identificado un conjunto de riesgos recurrentes en esta etapa del desarrollo:

  • Ciberbullying: forma de violencia digital que incluye insultos, amenazas, humillaciones públicas y exclusión social. En México, se estima que entre el 20 y el 25 % de los adolescentes ha experimentado alguna forma de acoso digital.
  • Grooming: estrategias de manipulación utilizadas por adultos para establecer contacto con menores con fines sexuales. Suele iniciar en redes sociales, videojuegos o aplicaciones de mensajería.
  • Sexting y difusión no consentida de contenido íntimo: Se ha demostrado que una proporción significativa de menores percibe esta práctica como “inofensiva”, sin dimensionar sus consecuencias emocionales, sociales y legales.
  • Exposición a contenido inapropiado: violencia, pornografía, discursos de odio o retos virales peligrosos.
  • Riesgos a la privacidad: sobreexposición de datos personales, ubicación y rutinas familiares.

Estos riesgos no actúan de forma aislada y suelen coexistir con factores emocionales como baja autoestima, necesidad de aprobación social y presión de pares.

3. El papel de las familias: mediación activa y preventiva

La mediación parental activa, basada en el diálogo y la supervisión, es uno de los factores protectores más sólidos frente a los riesgos digitales. No se trata de control excesivo, sino de presencia adulta informada y disponible.

Estrategias concretas en el hogar:

  • Establecer acuerdos claros sobre tiempos, espacios y usos de dispositivos digitales.
  • Favorecer el uso de tecnología en espacios comunes del hogar.
  • Definir qué aplicaciones, redes y juegos son apropiados según la edad y madurez.
  • Activar herramientas básicas de control parental como apoyo, no como sustituto del diálogo.
  • Educar explícitamente sobre privacidad, consentimiento digital y huella digital.
  • Reforzar la idea de que ante cualquier situación incómoda o amenazante, pedir ayuda es una conducta de autocuidado.

Sabemos que cuando los menores perciben apertura y apoyo, es más probable que informen situaciones de riesgo.

4. El rol de la escuela: educación digital y clima de convivencia

La escuela desempeña un papel fundamental en la formación de una ciudadanía digital responsable. Los modelos educativos indican que los centros que integran la ciberseguridad dentro de su proyecto formativo presentan menor incidencia de violencia digital y mejor clima de convivencia.

En Grupo Educativo Banting contamos con estrategias específicas aplicables en el ámbito escolar, como son:

  • Normas institucionales claras sobre el uso de dispositivos y redes.
  • Incorporamos de forma transversal contenidos de educación digital, ética y convivencia en línea.
  • Capacitamos a nuestros docentes para detectar señales emocionales y conductuales de alerta.
  • Establecemos protocolos de actuación ante incidentes digitales que prioricen la protección del menor.
  • Promovemos una cultura de empatía, corresponsabilidad y denuncia segura.

La escuela, junto con la familia, constituye un entorno protector cuando el mensaje es coherente y consistente.

5. Habilidades socioemocionales y pensamiento crítico: la prevención más efectiva

Más allá de normas y controles, sabemos que el desarrollo de habilidades socioemocionales es el factor preventivo más eficaz a largo plazo. La autorregulación emocional, la autoestima, la empatía y el pensamiento crítico permiten a niñas, niños y adolescentes tomar decisiones más seguras en entornos digitales complejos.

La educación mediática y digital debe incluir la capacidad de cuestionar contenidos, reconocer manipulaciones, comprender los intereses detrás de plataformas y normalizar el cuidado del bienestar emocional frente a la hiperconectividad. En contextos latinoamericanos, incluido México, los programas que integran bienestar emocional y uso responsable de la tecnología muestran mejores resultados que aquellos centrados exclusivamente en la restricción.

Un mensaje final para niñas, niños y adolescentes

Internet es una herramienta poderosa para aprender, crear y conectar, pero no todo lo que circula en línea es seguro ni verdadero. Si algo te incomoda, te presiona o te hace sentir mal, no estás solo ni sola. Hablar con un adulto de confianza es una forma de cuidarte. Tu seguridad, tu dignidad y tu bienestar siempre son más importantes que cualquier mensaje, imagen o reto viral.

Por: Dra. Ayleen Lubo (Coordinadora Departamento Salud y Bienestar)